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Convertir números a texto - Números TIP - Cardinales

Indice del artículo
Convertir números a texto - Números TIP
Los numerales
Consideraciones previas
Cardinales
Ordinales
Fraccionarios o partitivos
Multiplicativos
Lista de números del 1 al 25
Lista de números del 26 al 50
Lista de números grandes
Todas las páginas

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Los cardinales

El paradigma de los cardinales constituye un grupo ilimitado de conceptos que proporcionan la medida numérica de un conjunto de entidades. Es, por tanto, una clase de palabras conceptualmente ilimitada pero simbólica y morfológicamente ceñida; con una cantidad limitada de signos se pueden construir todos los números que quepa imaginar.

Desde el punto de vista categorial, la cardinalidad puede expresarse mediante SUSTANTIVOS, ADJETIVOS y PRONOMBRES.

Las formas pertenecientes a este paradigma presentan, según su distribución, funciones diferentes que marcan también en su morfosintaxis. En los usos adjetivos prenominales se considerarán cuantificadores, no así cuando aparezcan como sustantivos o adjetivos pospuestos; en este caso su valor es el de la identificación. Los pronombres podrán ejercer una u otra función, según el contexto.

  1. Tenía dos amigos pero uno nunca se preocupó por él.
  2. El tres de oros era su carta de la suerte.
  3. En la carpeta quince se guardaba toda la información confidencial.

El valor no marcado de los cardinales es el cuantificativo, que se desarrolla en los adjetivos de distribución prenominal y en los pronombres. Su labor es la de precisar la cantidad de entidades sustantivas del conjunto al que determinan.

En ocasiones esta precisión no es literal; deben considerarse dentro de esta función ciertos usos aproximativos de estos numerales ―especialmente en registros coloquiales―, cuyo valor no es el literal: Te lo he dicho cien veces; Te pido mil perdones.

El otro valor que tienen los cardinales es el identificativo, que se desarrolla en sus versiones adjetiva posnominal, pronominal y sustantiva. En estos casos el numeral cardinal pierde su capacidad semántica cuantificadora en favor de otra identificadora, propia de los ordinales. Este recurso es sumamente frecuente en el uso de la lengua, sobre todo en cómputos que exceden la decena ―es más común la expresión planta treinta y una que planta trigésimo primera― aunque es una alternancia relativamente libre cuando se trata de casos en los que la cantidad es baja; siglo uno, siglo primero. Quizá el motivo tenga que ver con que la verbosidad de la construcción ordinal resulta ajena y menos manejable para el hablante, que prefiere hacer uso de la expresión cardinal, construcción que en términos informativos garantizará su éxito comunicativo.

La aplicación Números TIP, en consonancia con este valor reconocido, observará y etiquetará los siguientes usos ordinales de las formas cardinales:

  1. Las entradas son para la fila veintiuna no para la veintidós. ADJETIVO; PRONOMBRE
  2. Le ingresaron en la planta treinta y una. ADJETIVO
  3. Las entradas son para la fila veintiuno. SUSTANTIVO

Reseña gramatical

La formación de los cardinales adopta distintas soluciones en español. Sus formas, limitadas, permiten mediante combinación la construcción de todos los números. El techo de esta serie estará, por lo tanto, en la forma mil.

Algunos numerales presentan formas no segmentables, como los comprendidos entre el cero y el quince, ambos incluidos, así como los cardinales que designan las centenas; cien(to), doscientos, trescientos, etc. De la misma forma que el artículo, el numeral masculino uno adopta la variante un en los usos adjetivos prenominales: veintiún días.

Dentro de los inferiores a cien, los múltiplos de diez tienen la terminación -nta; treinta, cincuenta, noventa, con la excepción de veinte. Los números restantes se forman por coordinación de formas; treinta y tres.

Del 16 al 29 se escriben en una sola palabra, en la que la conjunción adopta la forma -i-: dieciséis, dieciocho, etc.

Del 30 al 99, los numerales, siguiendo la normativa de la RAE, se escriben en palabras distintas unidas por la conjunción y como en treinta y uno, o cuarenta y cinco. No obstante, en el Lexicón se recogerán formas compactas como treintaiuno o cuarentaicinco, debido a la amplia difusión de estas formas especialmente en el español de América.

Los numerales cardinales superiores a cien se forman por yuxtaposición, sin intervención de la conjunción. Cuando cien precede a otro cardinal adopta la forma ciento, de modo que se dirá ciento uno. La forma apocopada se utilizará cuando el cien esté precedido por otro numeral; mil cien.

Los millares se forman con el numeral mil como multiplicando pero, a diferencia de las centenas, es invariable y se escribe como una palabra independiente: dos mil agentes, veintiséis mil euros, ciento veinte mil afectados.

En cuanto a la FLEXIÓN, algunos adjetivos tienen capacidad flexiva de género; un/a y sus derivados, treinta y una, ochenta y una, etc. y los que se forman sobre la base compositiva de -ciento (entre 200 y 999).

Los adjetivos no presentan flexión de número, que será por axioma el plural. Se exceptúa la forma un(o), que es singular y cero, que será plural cuando cuantifique a nombres contables; cero libros, pero no así cuando la cuantificación la haga sobre nombres abstractos; cero entusiasmo.